Las líneas ferroviarias que también transportan progreso en Filipinas

La ambiciosa línea ferroviaria de ACCIONA ayudará a unir el Aeropuerto Internacional de Clark con Metro Manila como parte del North-South Commuter Railway, pero también generará conexiones sociales y humanas que trascienden el impacto habitual de una infraestructura.

Cuando la expedición de Fernando de Magallanes desembarcó en el archipiélago filipino en el siglo XVI, los navegantes europeos se encontraron un extenso grupo de más de 7.000 islas cuya geografía planteaba enormes retos logísticos. Décadas más tarde, la pericia técnica de Andrés de Urdaneta, al documentar las corrientes del tornaviaje, estableció una de las primeras rutas transpacíficas regulares entre Asia y América.

 

Sin embargo, durante generaciones, esa conectividad exterior mantuvo un acusado contraste con la realidad del interior. Una vez en tierra firme, la accidentada orografía, las densas selvas y la naturaleza del archipiélago dificultaban la comunicación y la vertebración del territorio. Hoy, debido a otras razones como su desarrollo acelerado, la movilidad se mantiene como uno de los mayores desafíos de Filipinas. Por ejemplo, Manila figura entre las ciudades más congestionadas del mundo, con desplazamientos que deberían durar minutos y se convierten en trayectos de horas. 

La respuesta del país a este desafío es el desarrollo de grandes infraestructuras como el puente CCLX (Cebú) o la North-South Commuter Railway (NSCR), , una red ferroviaria de 147 kilómetros destinada a conectar New Clark City, al norte, con Calamba, al sur, a través de 36 estaciones. Cuando entre en funcionamiento, permitirá reducir trayectos que hoy pueden prolongarse durante más de tres horas a aproximadamente una hora, además de contribuir a reducir significativamente las emisiones de CO₂ recortando 60.000 toneladas al año.

 

Ahora bien, algunas infraestructuras transforman mucho más que los desplazamientos, siendo capaces de replantear también la relación entre una empresa y las comunidades que las rodean. Y esa es precisamente la historia que se está escribiendo alrededor de los proyectos ferroviarios que ACCIONA desarrolla en Filipinas.

Dentro de la NSCR, se integran tanto el Malolos-Clark Railway Project, en el corredor norte, como el South Commuter Railway Project, que extenderá la conectividad hacia el sur de Metro Manila y la provincia de Laguna.

 

Uno de los tramos más críticos es Malolos-Clark Railway, una línea de 53 kilómetros que conectará Manila con el Aeropuerto Internacional de Clark y con la zona económica especial de Clark, uno de los mayores polos industriales y empresariales del país. ACCIONA participa en dos de los cinco grandes contratos de construcción de este corredor ferroviario, considerados además los más complejos desde el punto de vista técnico.

El primero corresponde al CP N-02, que incluye un viaducto continuo de 16 kilómetros y la nueva estación de San Fernando, en la provincia de Pampanga. Sobre esta estructura circularán los trenes por encima de calles, campos y zonas residenciales. Para hacerlo posible, la empresa ha fabricado más de seis mil dovelas de hormigón con un peso unitario de 45 toneladas, que posteriormente se ensamblan mediante sistemas de elevación capaces de mover cientos de toneladas.

 

El segundo contrato, denominado CP N-04, comprende los últimos kilómetros de acceso al Aeropuerto Internacional de Clark, incluyendo una estación subterránea integrada bajo la terminal y un complejo sistema de túneles construido mediante técnicas especializadas.

La red se completa con el South Commuter Railway Project, el corredor sur de la NSCR, que extenderá la conexión ferroviaria desde Metro Manila hasta Calamba, en la provincia de Laguna, permitiendo integrar en una única infraestructura los principales núcleos urbanos, industriales y aeroportuarios del eje norte-sur de Luzón.

 

Con una facturación combinada de 890 millones de euros, ACCIONA es el contratista privado más con mayor peso en este ambicioso proyecto. Las cifras hablan de ingeniería, planificación y capacidad constructiva, pero detrás de los planos, las estructuras y las máquinas existe otra realidad menos visible. Esta gran infraestructura atraviesa territorios habitados por personas, y es precisamente ahí donde comienza otra forma de entender el impacto.

Testimonio de Escuela de primaria Sapa

“El nuevo camino ha mejorado la seguridad y la comodidad de los desplazamientos por el campus. La reforma de los aseos ha mejorado enormemente el saneamiento […] El proyecto ha marcado una verdadera diferencia en su experiencia escolar diaria […] Los padres se sienten más seguros al enviar a sus hijos a la escuela”.

Testimonio de Escuela de Primaria Sto. Niño

“[ACCIONA ] no solo ha atendido necesidades básicas en términos de infraestructuras, sino que también ha infundido ánimo a toda nuestra comunidad escolar”.

PRISCILLA C. MALONZO

Directora del centro

Testimonio del distrito de Barangay San Pedro

"Nuestras calles contaban con una iluminación pobre, lo que planteaba problemas de seguridad para nuestras familias y dificultaba los desplazamientos nocturnos […] Nuestra comunidad ahora es más luminosa y mucho más segura."

FILIPINA F. DE LA CRUZ

Concejal

Testimonio de la Escuela de Primaria Moras de la Paz

"El apoyo de ACCIONA trasciende las infraestructuras: ha reforzado los fundamentos del aprendizaje y la seguridad en nuestra escuela. Su generosidad refleja un profundo compromiso con la educación y con el bienestar de nuestros niños."

Nora C. Musngi

Directora de la escuela

Cuando hablamos de impacto social asociado a las infraestructuras, suele pensarse en los beneficios que llegarán una vez finalizada la obra: en esencia, mejora de la conectividad y del medio ambiente. Esos beneficios son reales y forman parte del valor que generará la nueva red ferroviaria; sin embargo, La compañía decidió ampliar la mirada y sumar pasajeros al tren del progreso, poniendo en marcha iniciativas sociales en las comunidades situadas en el área de influencia de las obras.

 

Dar voz a estos espectadores silenciosos permitió identificar ámbitos en los que se puede contribuir de forma significativa: el acceso a servicios de salud, la mejora de los espacios educativos, la creación de oportunidades para mujeres y jóvenes y el acceso a soluciones energéticas en zonas con mayores dificultades.

Más que diseñar acciones puntuales, la intención era fortalecer los recursos y capacidades de las comunidades a largo plazo. Pero la transformación social no se construye en solitario. Por eso, para lograrlo se trabaja de la mano de autoridades locales, barangays (barrios con autogobierno), servicios públicos y organizaciones comunitarias, sumando conocimientos y esfuerzos. 

En Filipinas, la temporada de lluvias forma parte del calendario vital de muchas comunidades. En algunas zonas, las precipitaciones son tan intensas que transforman la vida cotidiana durante semanas. Los caminos se vuelven intransitables, los desplazamientos se complican y las infraestructuras más vulnerables sufren las consecuencias.

 

En la Escuela Primaria Sapa, situada en el entorno del proyecto, los alumnos convivían con una situación recurrente. Durante las inundaciones, el agua acumulada en el patio podía alcanzar las rodillas de los niños que intentaban llegar a las aulas. 

Esta pasarela elevada de hormigón, en apariencia pequeña, representa algo mucho más importante para quienes la utilizan día a día: seguridad, continuidad educativa y tranquilidad para las familias.

La solución llegó tras una petición de la propia comunidad educativa. Después de analizar la situación sobre el terreno, ACCIONA impulsó la construcción de una pasarela elevada de hormigón que permite a los estudiantes desplazarse con facilidad por todo el recinto escolar sin que unos pies embarrados enturbien su ánimo. El acto de entrega oficial de la estructura en 2024 se convirtió en toda una celebración. 

Puede parecer una intervención pequeña frente a una obra ferroviaria de miles de millones de euros. Sin embargo, para quienes la utilizan cada día, representa algo mucho más importante: seguridad, continuidad educativa y tranquilidad para las familias. 

La escuela de Sapa es solo un ejemplo que nos permite seguir aprendiendo a mirar hacia los pequeños mundos que rodean las grandes construcciones. A través del programa Brigada Escuela, la compañía ha colaborado con trece centros educativos de la zona, mediante la mejora de infraestructuras, sistemas de drenaje o entrega de material escolar. La iniciativa busca crear entornos más seguros y adecuados para el aprendizaje, como lo son ahora las escuelas de Sto. Niño, que cuenta con un vallado perimetral que protege a los alumnos, o Moras De la Paz, donde disponer simplemente de agua limpia ha resultado motivador.

 

Pero el impacto social también pasa por generar oportunidades económicas, especialmente para colectivos que históricamente han tenido mayores dificultades para acceder al mercado laboral. En este ámbito, destaca una experiencia que desafía algunos estereotipos tradicionales del sector de la construcción.

Tal como ya se hizo en proyectos como el hospital Marga Marga en Chile o la Línea 6 del Metro de São Paulo en Brasil, en el proyecto ferroviario Malolos-Clark Railway trabaja un equipo formado íntegramente por mujeres encargado de producir elementos clave de la infraestructura, como las dovelas prefabricadas y las barreras acústicas del viaducto. Su experiencia se ha presentado como caso de estudio ante ONU Mujeres y entidades dedicadas al impulso de la igualdad de oportunidades, como la Coalición Empresarial de Filipinas para el Empoderamiento de las Mujeres.

Paralelamente, se han desarrollado programas de formación laboral dirigidos a mujeres vulnerables y jóvenes fuera del sistema educativo, lo que les ha proporcionado capacitación certificada y nuevas herramientas para mejorar su empleabilidad.

Las necesidades de una comunidad rara vez aparecen de forma aislada. Salud, educación, acceso a la energía o cuidado del entorno forman parte de una misma realidad, y por eso las iniciativas desarrolladas alrededor del proyecto abarcan distintos ámbitos esenciales para el bienestar de las personas.

 

En el ámbito sanitario, las misiones médicas organizadas en distintos barangays han proporcionado consultas gratuitas, revisiones oftalmológicas, análisis clínicos, medicamentos y kits de higiene en colaboración con administraciones locales y servicios públicos. La energía ha sido otro de los ejes de actuación. 

La instalación de luminarias solares ha permitido aportar seguridad a las calles de varios municipios como San Fernando y Santo Tomás y mejorar el acceso a la electricidad en comunidades con suministro limitado o inestable. Además, el programa Luz en Casa, desarrollado junto a acciona.org, ha permitido llevar electricidad a 30 hogares de San Nicolás.

 

A ello se suman campañas de sensibilización ambiental, actividades de voluntariado, programas de limpieza comunitaria y proyectos de agricultura urbana que fortalecen la participación local y fomentan el cuidado del entorno. En conjunto, estas iniciativas han beneficiado a cerca de 67.000 personas.

Los datos técnicos de las infraestructuras no suelen contar toda la historia de su impacto. Y en muchas acciones sociales sucede algo parecido. Construir sistemas de drenaje, zonas de paso o una instalación fotovoltaica en una escuela es una cosa. Escuchar los testimonios de los beneficiarios, otra muy distinta. Por eso es tan importante contar con ellos para obtener un retrato fidedigno de su impacto positivo.

 

Así, por ejemplo, tenemos las voces de profesores y alumnos de la escuela Moras de la Paz. “Con un entorno más seguro y limpio, los estudiantes se concentran mejor, están más motivados y procuran asistir a la escuela con mayor regularidad” nos explica Nora C. Musngi, su directora. En la misma línea, el camino y los nuevos baños de la escuela de Sapa han “dado tranquilidad a los maestros”, mientras que la nueva valla perimetral del centro de primaria Sto. Niño ha “contribuido a una escuela más segura y organizada”

Y el impacto no se limita a centros educativos, sino que se extiende a la población en general, tal como señala Filipina F. de la Cruz, presidenta del Barangay San Pedro en la ciudad de San Fernando, al hablar de las nuevas luminarias instaladas en sus calles: “Ya hemos notado una transformación positiva, nuestros residentes ya se sienten más seguros al volver del trabajo por las noches”

Las infraestructuras conectan territorios, pero cuando se construyen desde la escucha, la colaboración y el compromiso con las personas, también conectan oportunidades.

Cuando los primeros trenes recorran el corredor ferroviario entre Manila y Clark, millones de viajeros experimentarán los beneficios de una infraestructura concebida para transformar la movilidad del país. Pero algunos de los cambios más importantes quizá no sean visibles desde las ventanillas.

 

Estarán en una escuela donde los niños ya no tienen que atravesar el agua para llegar a clase. En una mujer que ha encontrado una nueva oportunidad profesional. En una familia que dispone de iluminación segura en su hogar. En una comunidad que cuenta con mejores herramientas para afrontar sus propios desafíos.

Las infraestructuras conectan territorios, pero cuando se construyen desde la escucha, la colaboración y el compromiso con las personas, también conectan oportunidades. Y esa conexión, aunque no aparezca en los mapas ferroviarios, suele ser la que deja la huella más duradera.