Cuando un parque eólico muda de piel: la repotenciación de Tahivilla

La nueva encarnación de este parque traza una hoja de ruta para la eólica del futuro; más eficiencia, menor huella ambiental, circularidad total y últimas tecnologías para la protección de la fauna.

Hay un momento en la vida de las langostas y otros crustáceos en los que el mundo de pronto les viene pequeño. Es entonces cuando se retiran a alguna cavidad submarina y, en un ejercicio de aprovechamiento de recursos, comienzan a reabsorber el calcio de su caparazón, del que pronto se desprenderán. Cuando esto sucede, absorben agua con gran rapidez para estirar su piel antes de que comience a endurecerse. Y no solo eso: reparan sus extremidades a la espera del nuevo traje. Conocida como ecdisis, es uno de los fenómenos más fascinantes del reino animal y un recordatorio de las dificultades y los retos que suele entrañar el proceso de crecer.

 

Y si hay algo que ha crecido en todo el mundo desde finales del siglo XX es la energía eólica. A principios de los años noventa había apenas 1.900 megavatios de potencia instalada a escala global. Ya en 2023 se superó el teravatio de potencia eólica, es decir, un millón de megavatios y en 2025 se instalaron 150.000 megavatios en un solo año. 

En ese sentido, y de la mano de ACCIONA Energía, España ha sido uno de los pioneros en energía eólica. Muchos de sus parques llevan más de veinte años peinando el viento. Es el caso del parque de Tahivilla, en la provincia de Cádiz, que comenzó a operar en 2004 y que hoy acaba de mudar de piel mediante una ambiciosa iniciativa de repotenciación.

 

Gracias a ella, y beneficiándose de los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas, ha pasado de contar con 98 generadores a tan solo 13, de mayor tamaño y potencia. Además de producir más energía con un menor número de turbinas, el proceso ha liberado terreno para la vegetación autóctona, reducido la huella visual en el paisaje y demostrado que la energía renovable puede ser también circular e integrar las últimas innovaciones en inteligencia artificial. Sigue leyendo para descubrir cómo lo hemos logrado.

El parque de Tahivilla se encuentra enclavado en la costa de Cádiz, una zona donde el viento sopla con generosidad y desde donde se divisan los contornos pulsantes de África. Aquí, cerca de un centenar de aerogeneradores ha pasado dos décadas generando energía limpia para 42.000 hogares con una potencia de 78,4MW. Aunque las máquinas aún podían seguir operando, hay aerogeneradores que alcanzan una edad de 30 años, ACCIONA Energía comprendió que era aconsejable dar un salto en potencia y tecnología, algo que podía materializarse a través de las máquinas fabricadas por Nordex.

 

La opción elegida fueron 13 aerogeneradores de 6 y 7MW de potencia unitaria y una altura de entre 148 y 159 metros. Son, por dimensiones, los más grandes que ha instalado ACCIONA Energía hasta le fecha a escala global. Antes, sin embargo, había que retirar los antiguos aerogeneradores.

Gran parte de la repotenciación de Tahivilla, al ser una de las primeras en el país, ha supuesto cartografiar territorios poco explorados. Para empezar, en la gestión de los materiales antiguos. Con el objetivo de alcanzar el 100% de su reciclaje, fue necesario un trabajo minucioso: desmantelar los molinos pieza a pieza y clasificar cada material para su reutilización o valorización en todas las fases del proyecto.

 

El proceso se inició con la retirada del terreno vegetal del nuevo trazado y de las plataformas, que se acopió para su posterior uso en la restauración del antiguo parque eólico. A continuación, se separaron las palas del rotor –fabricadas con madera de balsa, fibra de vidrio y resinas–, que se trocearon en tierra para su transporte. 

Posteriormente, se desmontaron la góndola y la torre y, por último, se retiraron las cimentaciones para devolver el terreno a su estado natural, complementado con hidrosiembra en zonas específicas.

 

Este proceso se enmarca en el firme compromiso de ACCIONA Energía con la economía circular, que en 2025 le ha permitido reciclar el 99 % de sus residuos. En el caso concreto de Tahivilla, los materiales mayoritarios son el acero y el hormigón: el primero se funde para la fabricación de nuevos productos, mientras que el segundo se tritura y se reutiliza como árido reciclado en otras obras. Por otro lado, algunos componentes de las palas de Tahivilla han llegado a reencarnarse incluso en la suela de una colección de calzado deportivo

Historia de la energía eólica

Construido en 2004, el parque de Tahivilla fue uno de los primeros de España con 98 aerogeneradores que han operado durante más de veinte años. 

Energía renovable y circular

Los viejos aerogeneradores se han desmantelado para permitir el reciclaje de la totalidad de sus materiales.

Una proeza logística

Transportar los gigantescos aerogeneradores desde el puerto de Algeciras ha requerido adecuar las zonas de pasos, incluyendo rotondas y farolas.

Una nueva generación toma el relevo

Posteriormente, y tras sentar las nuevas cimentaciones con hormigón y acero bajos en carbono, se instalaron las 13 nuevas unidades.

Regeneración del terreno

Partes del parque han quedado completamente libres de aerogeneradores y, allá donde había cimentaciones, hoy crece la vegetación autóctona.

Unas turbinas sin precedentes

Los nuevos aerogeneradores cuentan con una capacidad instalada de 84,4MW, en comparación con los 78,4MW de la generación anterior, con tan solo 13 unidades, que son las de mayor tamaño jamás instaladas por ACCIONA Energía.

Todo lo relacionado con el parque eólico de Tahivilla ha supuesto romper moldes preestablecidos. Y el transporte de la nueva generación de molinos no ha sido una excepción. Desplazar palas de 81,5 metros de longitud, algo así como un edificio de 26 plantas, desde el puerto de Algeciras requirió una logística cuidadosamente planeada que incluyó ajustar el trazado al milímetro, adecuar rotondas para su paso e incluso desmontar temporalmente farolas que podían obstaculizar el transporte. 

 

Las torres, si bien estaban divididas en secciones, alcanzaban los 5 metros de diámetro por lo que había que garantizar que los puentes contasen con suficiente altura para dejarles vía libre. En total fueron necesarias una docena de transportes por cada aerogenerador. No por nada, son los aerogeneradores de mayor tamaño jamás instalados por ACCIONA Energía.   

Después Antes
Antes Después

Las emisiones de CO2 asociadas a la energía utilizada en la fabricación, transporte y mantenimiento del parque se amortizan en un periodo de 6 meses de operación. A partir de entonces, toda la producción de su ciclo vital servirá para descarbonizar la red eléctrica.

La repotenciación no solo era una oportunidad para instalar aerogeneradores más eficientes y sofisticados, sino también para reducir la huella de carbono en todos los materiales asociados. Un ejemplo fue el de las nuevas cimentaciones. Ya hemos dicho que las antiguas se retiraron para restituir la vegetación autóctona. Pues bien, a la hora de cimentar las 13 nuevas unidades optamos por utilizar hormigón y acero con una baja huella de carbono. Por ejemplo, el acero empleado tenía una huella cuatro veces menor de la media, mientras que en el caso del hormigón era 2,6 veces menor.

Solo la utilización de una cimentación sostenible contribuyó a reducir en un 11,8% lo que se conocen como las emisiones embebidas, es decir, implícitas en el uso de materiales. Las emisiones de CO2 asociadas a la energía utilizada en la fabricación, transporte y mantenimiento del parque se amortizan en un periodo de 6 meses de operación. A partir de entonces, toda la producción de su ciclo vital servirá para descarbonizar la red eléctrica, con 3,3 millones de toneladas de CO2 netas evitadas en total.

La eficiencia de los nuevos aerogeneradores y la reducción de su huella fueron una de las grandes prioridades en la repotenciación, pero el rediseño del parque también atendió a otro objetivo: optimizar el paso de las aves despejando las zonas de mayor tránsito y mejorar su protección por medio de diversas estrategias.

 

En la antigüedad los augures observaban el vuelo de los pájaros para adivinar el futuro. En el parque de Tahivilla trabajan vigilantes ambientales que también se dedican a avistar las aves, aunque con otro propósito: velar por la biodiversidad. Cada vez que una bandada se acerca, alguna de ellas en su migración anual, las máquinas se detienen para no interferir en su paso. De forma pionera, hemos apostado por mejorar el sistema. Y la solución que hemos adoptado combina tecnologías de visión e inteligencia artificial.

Las 9 cámaras de alta resolución 360o son capaces de identificar la especie de las aves que sobrevuelan el parque por medio del aprendizaje profundo. Al detectar cualquier tipo de riesgo, los aerogeneradores se detienen automáticamente. Y no solo eso: los análisis realizados contribuyen a ampliar el conocimiento de la fauna, el número de especies y las poblaciones que cruzan el Estrecho. El resultado es una valiosa base de datos que permite seguir analizando su comportamiento y eficacia. 

En este contexto, la Universidad Autónoma de Madrid trabajará en diversos estudios ornitológicos con la información recopilada, una vez finalizados los censos realizados en el parque. En paralelo, la compañía continúa velando por la conservación de las áreas de nidificación de rapaces amenazadas, como el aguilucho cenizo.

Cuando hablamos de repotenciación, no solo es energética, sino también social y cultural. Un parque eólico no es una abstracción, sino que está enclavado en una geografía humana y ecológica. Así, parte del proceso ha implicado la generación de empleos locales con más de 1.000 puestos de trabajo vinculados al desmantelamiento del antiguo parque y a la construcción del nuevo, pero también la instalación de un punto de información durante el proyecto para recabar opiniones de los vecinos acerca de posibles iniciativas sociales. Entre ellas, está la señalización de la ruta de senderismo Facinas – Los Tornos; la puesta en marcha de actividades deportivas, culturales y de turismo activo a niños y niñas de entornos desfavorecidos; o actividades de envejecimiento activo para dar a conocer la riqueza gastronómica y botánica de la zona a sus mayores. 

Hoy el parque repotenciado ha entrado ya en operación con una ocupación de superficie mucho más eficiente. La vegetación original ha recuperado su espacio y los usos agrícolas y ganaderos han podido aprovechar estas fértiles tierras donde crecen los girasoles y pastan las vacas retintas. Ahora queda toda una vida por delante para que el parque de Tahivilla en su nueva reencarnación, tras una compleja obra de ingeniería y logística que ha generado más de mil empleos, produzca energía limpia durante décadas respetando la flora y la fauna del campo de Tarifa.   

La repotenciación de Tahivilla ha recibido 8,3 millones de euros de fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU.