Cómo se electrifica un país cuando lo atraviesan una cordillera, una selva y una historia milenaria

En Perú, construir líneas de transmisión eléctrica puede significar trabajar a 4.000 metros sobre el nivel del mar, atravesar una selva o sortear un desierto. Una proeza ingenieril que exige, al mismo tiempo, escuchar a las comunidades, respetar el entorno y preservar un patrimonio arqueológico milenario.

La ingeniería ancestral emite un sonido reconocible en la ciudad inca de Machu Picchu: es el murmullo del agua que mana de las dieciséis fuentes del complejo y que abastecía los bancales agrícolas y las necesidades cotidianas de los pobladores, que llenaban allí sus aríbalos, las vasijas de cerámica con las que transportaban el agua.

 

Los incas no solo diseñaron complejas redes de regadío y abastecimiento de agua, sino que también edificaron templos con bloques de granito de decenas de toneladas transportadas hasta la cima de algunas de las montañas más elevadas del planeta. Hoy sus descendientes siguen usando algunos de esos recursos, pero también requieren otro propio de nuestro tiempo: la electricidad. Y ACCIONA ha sido la responsable de llevarla hasta esas mismas alturas que pisaron los incas primigenios en Perú.

La infraestructura de líneas de transmisión de Machupichu-Quencoro-Onocora-Tintaya es, a su manera, otra proeza de ingeniería que la compañía está llevando a cabo para reforzar la seguridad, la continuidad y la capacidad de expansión del sistema eléctrico del sur del Perú.

 

El proyecto requiere levantar torres de alta tensión en zonas escarpadas y a decenas de metros altura, pero manteniendo un respeto escrupuloso a la riqueza ecológica y arqueológica de la región, y desde un diálogo estrecho con sus comunidades. En este reportaje te contamos el proceso, los retos y el impacto positivo que ya está generando este proyecto y otros similares. 

Las redes de transmisión son las autopistas de la energía y esta en concreto se prolonga a lo largo de 330 kilómetros, la distancia que media desde las proximidades de Machupichu hasta el altiplano de Tintaya. Ese recorrido significa pasar de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar hasta alrededor de 4000 en los tramos finales del trayecto. Salvar obstáculos orográficos en zonas escarpadas, sentar cimientos y levantar torres de alta tensión, así como las subestaciones y los caminos de acceso, forma parte del reto de ingeniería. A eso se suma la temporada de lluvias, que supone la paralización momentánea de las obras. 

Además, a la hora de construir un proyecto de esta envergadura hay que tener en cuenta la convivencia de la economía electrificada con el legado arqueológico y ecológico de las cordilleras andinas. Por eso la compañía ha entablado un diálogo con las comunidades locales para detectar zonas con valor cultural, social o paisajístico, pero también con los arqueólogos especializados en el patrimonio histórico. Los trabajos de prospección permiten identificar y delimitar elementos patrimoniales inéditos de especial valor, como caminos incas y otros vestigios prehispánicos. Es una labor que ya resulta familiar para ACCIONA, no en vano logró que uno de los yacimientos de la Edad del Cobre más importantes de España conviva con un parque fotovoltaico, aunando energía y memoria.

 

A partir de ahí se ha trazado el complejo recorrido de las líneas de transmisión para transportar energía minimizando el impacto en el entorno. 

La infraestructura de las líneas de transmisión de Machupichu-Quencoro-Onocora-Tintaya es, a su manera, otra proeza de ingeniería […] Ese recorrido significa pasar de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar hasta alrededor de 4000 en los tramos finales del trayecto.

Ni la más exhaustiva prospección, ni los planos más detallados, tendrían sentido sin la ejecución del proyecto. Ahí es donde desempeñan un papel destacado los linieros: profesionales que coronan torres de alta tensión, aupados hasta más de 60 metros de altura, muchas veces en entornos selváticos, para acometer el prearmado, montaje y tendido de las torres de transmisión eléctricas de alta tensión.

 

Como cabe imaginar, hacen falta cualidades físicas, psicológicas y formativas para desempeñar esa labor. Y solo la línea de Machupichu requerirá entre 2000 y 3000 trabajadores, tanto en las labores propias de los linieros, como en el trabajo de transporte de materiales, caminos de acceso, cimentaciones y el trabajo en las subestaciones.  

Como parte del compromiso de la compañía con la generación de empleo local, que supone la mayor parte de los trabajadores del proyecto, ACCIONA ha puesto en marcha la Escuela de Linieros. Un programa que ofrece capacitación teórica y práctica para aquellos trabajadores locales que quieran formarse en esta especialidad y unirse a la construcción de esta línea de transmisión.

 

Además, se han desarrollado protocolos de seguridad, no solo en lo relativo al trabajo, sino en la prevención de accidentes en caso de vendavales y tormentas eléctricas. Esto incluye la instalación de detectores de tormentas y la habilitación de refugios ante una meteorología adversa.  

Donde las infraestructuras tocan el cielo

Los Andes peruanos conforman un paisaje majestuoso, pero son todo un reto para la instalación de líneas de transmisión que, además, deben respetar el patrimonio ecológico e histórico. 

Profesionales de altura

Las subestaciones, como esta de Tumbes, son parte integral del desarrollo de proyectos de líneas de transmisión.

La otra pieza del puzle energético

Las subestaciones, como esta de Tumbes, son parte integral del desarrollo de proyectos de líneas de transmisión.

Energía social

Cualquier proyecto de líneas de transmisión debe tener en cuenta las comunidades que salen a su paso. Iniciativas como la capacitación técnica en agroindustria y agroforestería a agricultores y propietarios de terrenos en el área de influencia de Nuevo Tumbes es un ejemplo de ese compromiso.

Cuando ACCIONA acomete un proyecto de infraestructuras, procura ir más allá del beneficio empresarial. El objetivo desde el inicio es trabajar junto con las comunidades locales para detectar e impulsar iniciativas que mejoren su desarrollo socioeconómico. Las líneas de transmisión que se están instalando en Perú llevarán energía a miles de hogares y facilitarán la vida a otras tantas familias, tanto por la electricidad consumida como por el uso comunal de los caminos de acceso a las instalaciones, pero también se complementará la transformación energética con una transformación social. Es ahí donde las actividades de formación pueden tener un efecto multiplicador.

 

Entre las diversas iniciativas de ACCIONA en ese sentido se cuentan los cursos de capacitación agrícola y forestal para mejorar la productividad de la tierra sin perder de vista la responsabilidad medioambiental, el programa de charlas y capacitación de salud en escuelas y universidades o los programas de reciclaje. Este esfuerzo ha permitido llegar a miles de estudiantes y familias en centros educativos y comunitarios, ofreciéndoles herramientas propias para construir su futuro.

La línea Machupichu-Quencoro-Onocora-Tintaya forma parte de una visión mucho más amplia: contribuir a la electrificación de Perú en un contexto de otros ocho (además de este) proyectos, algunos ya operativos como el de Tumbes, otros en construcción como el de Reque- Nueva Carhuaquero y Atipaq y otros en desarrollo como Ica-Poroma, Jaen-Caclic o los Hubs: Poroma, San José, Marcona.

 

Perú reúne en un mismo territorio tres ecosistemas distintos: costa, sierra y selva. Construir y operar infraestructuras en un lugar tan diverso, además de excelencia técnica, exige resiliencia.  Y es que cada región plantea retos concretos. Por ejemplo, en la costa, la salinidad y los vientos castigan los materiales; en la sierra, el frío extremo y las altitudes obstaculizan el acceso a los equipos; mientras que, en la selva, las lluvias constantes y una vegetación agresiva dificultan los desplazamientos y la ejecución. A todo ello se suman los fenómenos de El Niño y La Niña, que pueden desencadenar inundaciones repentinas o deslizamientos que paralizan las obras durante semanas. 

El principal reto del proyecto no reside únicamente en superar los accidentes geográficos y culminar la construcción de la infraestructura, sino en asegurar una integración sostenible y a largo plazo en un territorio de alta complejidad ambiental, social y patrimonial. Esto implica no solo mantener los más altos estándares técnicos en su operación y mantenimiento, sino también sostener una gestión responsable de la relación con comunidades, el cumplimiento ambiental y arqueológico, y la coordinación continua con las autoridades.

 

O, lo que es lo mismo, consolidar una infraestructura confiable y estratégica para el sistema eléctrico del sur del Perú, capaz de acompañar el crecimiento futuro de la demanda y de la creciente generación renovable en el país, sin perder de vista la sensibilidad y el valor del territorio en el que se construye.

El principal reto del proyecto no reside únicamente en superar los accidentes geográficos […], sino en asegurar una integración sostenible y a largo plazo en un territorio de alta complejidad ambiental, social y patrimonial..

Pero, ¿por qué es importante todo esto? Aquí hace falta abrir el plano para entender el contexto de la electrificación global. Factores como la movilidad eléctrica o el consumo energético de los centros de datos están multiplicando exponencialmente las necesidades de generación eléctrica. Y esa generación requiere subestaciones y redes para llegar, de forma estable y fiable, allá donde la energía es necesaria. Así, el trabajo de ACCIONA en las líneas de transmisión no es más que la prolongación natural de una andadura de más de veinte años en el campo de la energía renovable, cerrando el círculo entre generación y distribución.

 

Por supuesto, es preciso entender que el desarrollo de esas infraestructuras debe estar supeditado a la realidad social, histórica y medioambiental de las áreas donde trabajamos. Y ahí volvemos al principio: en cierta manera, la hoja de ruta para nuestras líneas de transmisión ya la fijaron los antiguos incas que levantaron Machupichu: sostenibilidad, integración con el territorio y una mirada puesta en las generaciones que vendrán después de nosotros.